by Joey
Fernandez, Adéfunniké

eyé
Moró ( Yeyé Karí
) :
la más alegre, coqueta y disipada de todas. Continuamente está de
juerga, pachanga, se pinta, se mira en el espejo, se perfuma, y hasta
con los muertos coquetea. Tiene una gran afiliación con
Eggún, motivo por el cual muchos
lucumí la consideran
mungungu, o reina
ngangá.
Ochún
Kayodé : como
Yeyé
Moró,
se pasa la vida rumbeando, y es muy alegre y servicial.
Miwá, observa la misma conducta ya que es
“ligera de cascos”. En Oyó, el orishá
Xangó la tuvo como esposa, y era muy
respetada y querida. Sus riquezas eran incomparables, y a través de
ellas, engalanó a su esposo para que le enseñase el arte adivinatorio de
Até. Se la funda en un otá de río bien
pulido, redondo, de colores marrones en degradé. Sus caracoles son
también marrón oscuro, y lleva una llave de oro que le obsequió
Elegguá, con las que abre las puertas de la
felicidad, de los corazones de la gente, pues todos la quieren.
Ochún
Aña :
es la Oxúm de los tambores. En el
batá, se suelen cruzar los
seconde ( segundo
tambor de la orquesta ) en nombre de Aña. Se
nota su buen asentamiento, cuando ella baila frente a éste, pues es su
predilecto y muy rítmico de por cierto, entonces aceptó el tambor. La
dupla Alafi - Aña,
es muy común entre los cuerpos de rada (
tamboreros ) de las Reglas cubanas.
Ochún
Yumú ( Bumí ) :
teje mallas, redes y cestos para los pescadores. Vieja y sorda, también
fabrica jarros de barro. Muy severa, esta vinculada con
Oggún. Habitualmente a ella se la considera
su mujer. Es la más rica de todas, y “no le gustan las fiestas”. Su
fundamento tiene la forma de un pez, es de cerámica blanca, y su
otá presenta características de una piedra
de río plana, con forma de corazón, de color amarillo azufrado, porosa.
Lleva anzuelos, remos, redes, mucho oro, y cosas de la
kalunga ( cementerio ).
Yumú está asociada a los muertos, sale del
río y maneja la pica y el azadón en Izokú
( también llamados así a los cementerios ). Trae a sus hijos la
prosperidad comercial en todo lo que emprendan. Se mece en una mecedora,
una comadrita, en el fondo del río.
Ochún
Sekesé :
es sumamente seria. Se la asienta con un muñeco de madera, que tenga los
pechos muy abultados, pues “tiene bastante alimento para darle de mamar
a su hijo”. Algunos pueblos de África, como ser Takuá,
lucumí e
Ijebu, suelen ponerle un niño entre los brazos. Es fiel mujer de
Xangó, y a éste
orishá
se le atribuye ese hijo, el Xangó
Ibeji.
Ochún
Akuara (
Ibú ) :
vive entre el mar y el río, por tanto, es de agua salada o dulce. Es la
que prepara los amarres sentimentales a través de filtros para el amor.
Se le suele llevar hasta su jurisdicción ofrendas, ochinchín, con mucha miel, bastante oro y perfumes, y una botella
de sidra dulce. Antes de llegar al lugar, hay que hacerle
ebbó a Yemayá,
su madre adoptiva quién la recogió en su desesperada huida.
Akuara,
para muchos
lucumí, es uno de los pasajes más viejos de
Ochún, que viene de
Dajomi. Nada se escapa a sus ataduras...
Ochún
Fumiké :
está relacionada con Obatalá. Le concede
hijos a las mujeres estériles y quiere mucho a los niños. Cuando una
mujer no puede quedar embarazada, se le hace un omiero con yerbas del monte de
Ochún
; luego se la impregna con miel. Una vez que la señora quedó en cinta,
para mantenerlo ( pues también se puede ser propensa a perderlo ), se
ata un cordón amarillo alrededor del vientre de la embarazada, flojo,
para que la pancita siga creciendo y la criatura no se “desprenda”. A
Fumiké se la fundamenta en una sopera blanca
de cerámica, pues es el atributo que le concedió Obatalá, para dar vida y nacimiento a nuevas personas en la
tierra.
Ololodí
( Olodí ) :
como Yumu vive en los fondos de los ríos.
Borda y teje sumida en el agua, con sus peces, una estrella y la media
luna. Es muy sirena. También es media sorda, y tarda en responder a su
invocación. Muy casera, Señora de respeto. Sólo se ocupa de asuntos
verdaderamente serios. Es menester agitar con fuerza un
agogó o campanilla, que antes era de
cobre y hoy es de plata, o llamarla como a Atití,
con una trompeta en forma de cuerno del mismo metal. No baila.
Ochún
Funké :
es sabia, y tiene grandes conocimientos sobre la magia. Junto a
Xangó, su marido - una de las mejores
afinidades de estos orishas -, aprendió los
secretos de la hechicería y la adivinación. Su padrino es
Orulá. Viene de tierra
Takuá.
Edé
( Pandá ) :
es elegante, gran señora, le gusta la música, concurre a las fiestas,
pero es juiciosa y fiel mujer de Xangó y de
su hogar. Terriblemente celosa, sus ojos irradian odio y bravura cuando
otra orisha intenta reconquistar al “galán”.
Se la funda en una fuente o sopera de cerámica blanca, con un muñeco de
madera, que tenga los ojos grandes enmarcados por dos caracolas abiertas
o güiro.
Ochún
Niwé ( Migwé ) :
vive entre los juncos del río. Está muy asociada con
Naná Burukú, y
ambas entretejen cestos y canastos para los pescadores. Se la simboliza
en una imagen de madera, muy oscura, pues su cuerpo siempre está
impregnado de barro, y lleva los mismos atributos que su amiga
Naná.

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