LEYENDAs                                             Emmanuel Taiwo Jegede

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

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QUE HIZO EJI-IWORI PARA SER EL TERCERO DE LOS 16 IFÁ
Cuando las 16 figuras de Ifá, o los 16 Mejis, iban a venir a la Tierra, Eji-Iwori quería ser el tercero entre ellos por el orden de la Tierra, pero las otras figuras de Ifá, conspiraron en contra de él.
Entonces Eji-Iwori, de oír esto fue a mirarse con Ifá, para que este examinará su caso y le dijera que tenía que hacer, para resolver la situación, y le encontraran espacio para vivir en la tierra junto a los demás Mejis.
Ifá le dijo que tenía que hacer Ebo con:
1 Awre, 1 pilón, las hojas de Tele ( Amaranthus Caudatus ) y las hojas de Gbegbe (Icacina Trichantha ) y Opolopo Owo.
El oyó lo que se le dijo e hizo el Ebo.
Ellos le dijeron, que regresara a la Tierra nuevamente.
Cuando el llegó a la Tierra le dijo a los otros Mejis que el venía a quedarse, y ellos le contestaron que si no se le había advertido que no había sitio para él allí.
Eji-Iwori, le contestó como los Adivinos le habían enseñado, y les dijo así: El pilón testificará que yo veo espacio para quedarme.
La hoja de Tele, testificará, que yo veo espacio para quedarme.
La hoja de Gbegbe, testificará, que yo veo espacio para quedarme definitivo.
Cuando las otras figuras, escucharon esto, dijeron a esto; es una cosa muy poderosa de seguro, y le dijeron inmediatamente que pasara y ocupara un asiento entre ellos, y Eji-Iwori paso y buscó un asiento en la tercera posición de las filas de Ifa.
 

 

REFRÁN:
UNSORO OBI PAOFOUNSORO OFO PAOBI

No diga bueno para malo
Ni diga malo para bueno
Lo bueno novio de lo malo
Para que el mundo sea mundo
tiene que haber de todo
Un hombre fue a mirarse donde Orula, le dijo, usted tiene que hacer rogación al pie de Eleguá con un gallo, paloma, coco, maíz tostado, pescado ahumado y jutía, manteca de corojo, miel, aguardiente ,21 pesos antes que usted haga un viaje;
él no hizo caso y se fue a la salida del pueblo, se encontró con un extraño personaje que tenía una cadena en la mano y traía un perro, le preguntó quien es usted y el contestó, OKANA, bueno para unos, malo para otros.
No le hizo caso y acentuando su viaje al llegar a un punto muy lejano, fue apresado por sospechoso, estando en la celda oyó hablar de un adivino al que le pidió una consulta, en la cual salió OKANA MELLI.

El adivino le dijo, usted tiene una deuda con Eleguá donde le tiene que dar un gallo, a los guerreros una paloma. Se limpia con coco, aguardiente, y le nombró todo lo que le habían recomendado antes de caer preso. Además usted se encontró con Eleguá a la salida del pueblo y lo ignoró.
El hombre Se hizo el Ebbó y, " Ebbo – fi – ebboada" ( El que se hizo ebbó se salvó).


 


La guadaña tiene cabeza, pero no tiene cerebro,
fue el Ifá que se miró, para los dos nudos (Eji-Iwori), cuando iba a la ciudad de Oyo.
Ellos le dijeron que tenía que hacer Ebo antes de hacer el viaje, para que no se fuera a encontrar con nada diabólico. Y de esta forma nada más que viera cosas buenas y felicidad.
Le marcaron como Ebo: 2 palomas, 2 huevos de gallina, y dinero.
Ifá dice que él no deja que veamos lo diabólico, en ese oddun de Ifá.

CONSEJOS DE IFÁ

Dice Ifä: Que usted está pasando muchos trabajos, y que en este Ifa sus propios familiares lo tienen cerrado, incluyendo sus hijos, que le están dando mucha
guerra y dolores de cabeza, pero si usted se apega a Orunla, él le va a resolver
estos problemas.
Dice Ifá: Que si usted va a dar un viaje, tiene que hacer Ebo porque si no usted, se va a enredar, o le puede pasar algo malo, dice también que si usted tiene un hijo, que se encuentra enfermo, o creándole problemas, hay que hacerle algo al pie de Orunla para que esto se termine.
Dice Ifá: Que Ud. tiene líos de justicia o va a tenerlos, si tiene una hija que tiene que
hacerle una obra al pie de Ochún, para que así pueda casarse con felicidad, aquí
también Orunla le habla de enfermedad de los riñones, y el estómago, y si es
hombre hay impotencia temporal.
Dice Ifá: Ifá dice también que si usted tiene una posición desenvuelta tiene que hacer Ebo para que esto que usted tiene no se le vaya a perder, y no encuentre un tropiezo en su camino, este Ifá, habla de negocios, líos de justicia.
Dice Ifá: Que si esta Ire, tendrá bendiciones de personas que la visitan, tendrá
bendiciones de dinero, y de hijos. Y que posiblemente alcance un puesto
de Jefatura.
Dice Ifá: Que las cosas hay que hacerlas bien echas para que todo salga en perfectas
condiciones, dice también que si es mujer y tiene problemas con su regla o menstruación, hay maldad en la casa, y dice que a perdido algo, pero eso regresará.
Dice Ifá: Dice Ifá también que usted se le sube la sangre a la cabeza, y se pone como loca, que tiene enemigos por envidia, que la quieren trastornar hasta en su casa, y quieren hacerle daño a todo trance, y que han hecho daño hasta para que la boten del trabajo.
Dice Ifá: Que a usted le viene un dinero por el camino, pero que no se desespere que todo llega, dice que usted despreció a un hombre y este hombre estaba cómodo, dice también que tenga cuidado con una calumnia que le van a levantar.
Dice Ifá: Que si es hombre, se le puede dar una señorita que se le desnudará fácilmente, pero tiene que tener cuidado, porque puede ser su perdición, Ud. aspira a un empleo grande pero tiene muchos contrarios, tiene que hacer Ebo para que eso se le de.
Dice Ifá: Ud. se ha puesto a mirar por el agujero de la casa a ver que pasaba, dice también que usted le ha ofrecido algo a la caridad y no lo ha cumplido, tenga cuidado con robo de consideración, evite incomodarse. Ud. Tiene un apuro por un dinero, pero el le llegará haciendo Ebo, dice también que si Ud. no ha perdido ningún hijo tiene que tener cuidado para que no lo pierda.
 

 

DE CUANDO LOS RIOS ACUSARON A OLOKUN
Los ríos se reunieron para acusar a Olokun antes Olofin.
Este inmediatamente, sumo a Olokun para que viniera, a comparecer ante él y así oír ambas partes.
Los ríos le echaban a Olokun diciendo que éste no se ocupaba de la religión para nada y que ellos se pasaban la vida llevándoles los Ebos, y los Adimus, y que él sin embargo nada hacia por ellos.
Mientras ellos se ocupaban de hacer sus descargos, Olokun se estaba mirando con Orunmila y este estaba haciéndole un Ebo.
Cuando terminó de hacerle Ebo, Orunmila le dijo que las dos cabezas de Aure, las sazonara y se las llevara a Olofin.
Este así lo hizo y partió entonces a ver a Olofin, cuando el llegó, todavía los ríos seguían hablando y acusando a Olokun.
Cuando este llego al pie de Olofin le dijo, Padre aquí le traigo estas dos leris de Aure sazonadas, y dicho esto se las entregó.
Olofin al ver esto de quien acusaban, quien estaba trayendo cosas del Ebo, y mientras tanto los ríos que lo acusaban no demostraban nada, lo único que hacían era acusar y hablar les dijo así:
Ya que ustedes acusan a Olokun de no estar en la religión como yo mando, y yo estoy comprobando que si esta y con las pruebas, yo ordeno desde hoy en adelante que todas las cenas, tendrán que finalizar en la casa de Olokun, para que así este se entere de lo bueno y de lo malo.
Ebo: Aunko, que se le da a Elegguá, y luego se deja en el mar, entre el río.
 

 

DE CÓMO ORUNMILA PERDIO A SUS HIJOS
Ochan Awo Itori y Apolo Awo Ilegun, fueron los que miraron a Olofin, con Ifá, para el Rey en su Palacio.
Ellos dijeron que algo caería desde el cielo y se rompería en siete pedazos sobre la Tierra, y el tenía que hacer Ebo para poder tener control sobre eso.
Ellos no hicieron el Ebo, y ellos tampoco apaciguaron a Eshu. Este es un lugar al cual las lágrimas entrarán.
Ifá dijo que hay un grupo de seis personas, las cuales deben hacer sacrificio para que ellos no mueran uno por uno trás del otro, hasta que llegue al último que nació, el cual no morirá, pero si la familia, que llora no para de llorar, Eshu y las 400 Imoles se encargarán que hasta el último, que se salva, también muera.
Cuando Orunmila se fue de viaje, dejo a sus seis hijos en su casa.
Cuando el marchó, una epidemia entró al pueblo, y como Orunmila no estaba para mirar con Ifá, sus hijos fueron a verse con los Adivinos del pueblo, y se miraron con ellos para saber que hacer al efecto de que la epidemia no los agarrara a ellos, mientras su padre no regresará.
Los Adivinos le dijeron a los hijos de Orunmila que era: Apo-Oro, Apo-le-ja, Ejemo-Olu-Wonran, Fi-eyi-eligbe, Ate-gini-dekun, y Emi-1 Awre, Okan-Okan, Itan Ekiri, Eku meji, Opolopo Owo.
Cuando ellos recogieron todo lo que necesitaban para el Ebo, ellos le insistieron a los Awoses que tenían que matar a las chivas, desconfiando de ellos, para que así no se quedarán con los animales.
Los Babalawos le insistieron que las chivas no se podían matar ya que Ifá lo había dispuesto así.
Ellos insistieron y como eran hijos de Orunmila, los babalawos mataron las chivas, menos una que era el hijo menor de Orunmila, Emi-li-oju, y pusieron las cabezas de las chivas arriba del Ebo.
El hijo menor de Orunmila Emi-li-oju, le dijo a los Awoses, que ellos hicieran como Ifá les había mandado, y que no mataran su chiva.
El resto de los Ebos, que habían hecho los otros hijos de Orunmila, fueron puestos en la base del trono de Eshu.
Cuando ellos pusieron los Ebos, las moscas volaron rápidamente hacia la base de Eshu donde ellos lo habían colocado, y las moscas cubrieron todo el Ebo.
Los Irunmoles cuando vieron esto, se precipitaron sobre la casa atraídos por sus mensajeros, las moscas, y arremetieron contra los cinco hijos que habían matado los animales, dejando solamente al que no lo había hecho.
En ese mismo día a la noche Orunmila soñó y soñó y su sueño no fue bueno, se levantó y miró con Ifá, quien le dijo que regresará inmediatamente a su Ilé, quien así lo hizo.
Cuando el llegó a su casa, el encontró de los seis hijos solamente al menor de ellos, cuando él le preguntó que donde estaban el resto de sus hijos, le mintieron diciéndole que se habían ido por unos días al campo.
Cuando pasaron cuatro días, el menor de Orunmila fue a ver a los amigos de su padre, y les dijo que fueran a su casa, y consolaran a su padre y que así, su padre empezara el llanto por sus hermanos muertos.
Cuando los amigos de Orunmila le dijeron la verdad y Orunmila empezó a llorar sus hijos muertos, ellos trataron de conformarlo, pero Orunmila no los oía, y así Orunmila arreció su llanto, hablando a sus hijos muertos.
Mientras Orunmila lloraba, Eshu vino hacia él, y le dijo:
Orunmila, para de llorar tus hijos muertos, o tendrás tú y los demás que están aquí, que llorar al último de tus hijos, por que me lo llevaré también.
 

 

DE CÓMO LA HIENA LLEGÓ A SER REY DE IGBODO
Ikoriko, La hiena, hijo del adivino del pescado, fue quien se miró con Ifá, y ellos le dijeron que este año su cabeza lo traería a un lugar, donde el encontraría su destino y felicidad.
Ellos le dijeron que tenía que hacer Ebo con: Eku meji, Eja meji, Adie meji, Opolopo Owo.
El oyó lo que se le dijo, hizo el Ebo.
Pasado un tiempo el Rey de las gentes de Igbodo murió, y Olofin, para nombrar un nuevo Rey, decidió celebrar un certamen entre los Babalawos, y metió un pescado dentro de una canasta, y dijo que aquel que recitará los versos de Ifá, y adivinará el rezo, lo que él tenía en la canasta, él lo nombraría Rey de Igbodo.
Todos los Babalawos del reino vinieron y se pusieron a recitar Ifá, sin mencionar la palabra pescado, porque la causa era que ellos no sabían suficientemente acerca de las alternativas de los Igbos.
Pasados unos días, Ikoriko llegó al pueblo donde se celebraba el certamen, y las gentes del lugar lo llamaron a él porque lo vieron con el Ide puesto y creían que el era Babalawo.
Ikoriko les contestó que él no era Awo, y que si él llevaba el Ide puesto era porque el era Awo faka, y les contesto así: la enredadera entra al bosque con firmeza, Ogan se riega larga y fina, por los lados del camino, cuando uno sube la loma, sus hombros se mueven en un ritmo de arriba y de abajo, yo soy el hijo del Adivino Paciente, Adivino de Alapa, sacerdote del pescado.
Al terminar de decir esto, las gentes escucharon la palabra mágica de Pescado, y agarrándolo lo llevaron donde Olofin, y le dijeron que él si sabia de las alternativas de los Igbos ya que cuando estaba recitando mencionó la palabra Pescado, y lo nombraron Rey.
Pasado dos años, cuando la Hiena vino a ser una gran personalidad honorado, todas las hierbas y las chivas del reino empezaron a desaparecer y esto, no era más que una maldad de Eshu, que las cogía y las escondía, ya que la Hiena había hecho Ebo para ganar el título que ostentaba, pero no había hecho ningún otro Ebo para los delgados y hambrientos.
Eshu después de haber escondidos todos los animales y plantas, fue al pueblo y les dijo a las gentes: saben ustedes quien se ha robado los animales y plantas, sabían ustedes que el Rey les ha cogido los animales y las plantas y se los ha comido?
Las gentes del pueblo se reunieron y tomaron la resolución de expulsar al Rey de su trono, y así lo hicieron.
Cuando la Hiena se vio arrojada de su posición, fue a verse con los Babalawos del pueblo, y les preguntó que tenía que hacer para recobrar su puesto nuevamente.
Ellos lo miraron y le dijeron que tenía que hacer Ebo, con: seis pedazos de carne de res, un pote de manteca de corojo y dinero.
Él hizo lo que se le mando, y llevó el Ebo donde los Babalawos le dijeron, lo puso a orillas del río, antes de que saliera el sol, cuando cantaran los gallos, y se sentó a esperar al lado del lindero donde comienza la maleza.
Al romper la luz del día, y cuando las mujeres de Igbodo venían a buscar el agua, al lugar donde Ikoriko puso el Ebo, Eshu cogió las piezas de carne y tiro un pedacito en cada jarra de las mujeres, al momento que Eshu dejo caer pedazos de carne del Ebo, se empezaron a transformar en patas de chivas, y el agua que tenían las mujeres cogidas del río, empezó a transformarse en sangre.
Eshu llamo a la Hiena, y le dijo que las siguiera y arrestara a las mujeres.
Cuando este problema llegó a la corte, Eshu les dijo a las gentes del pueblo: Ustedes han destronado a su Rey, porque él les mataba a sus animales y se los comía, mientras ustedes mismos mandaban a sus esposas, a que trajeran, la misma carne a sus casas. Gústenles o no, esto que voy a decir ahora, ustedes tienen que buscar la forma de nombrarlo nuevamente Rey otra vez,.
Las gentes al oír lo que Eshu decía se reunieron y volvieron a hacer Rey a la Hiena del pueblo de Igbodo.
 

 

DE CÓMO KOKORIKO LOGRÓ SER HEREDERO DEL TRONO
Kokoriko, era el hijo del Rey, pero era muy atrevido, al extremo de ser odiado por toda la mayoría de las gentes.
El padre estaba muy triste al ver el descontento de sus súbditos hacia el Príncipe y decidió por lo tanto, dejarle la corona del Reino, cuando el muriera, aquel que demostrará su habilidad y cazara un elefante.
En ese mismo día Kokoroko, se había ido a mirar con Ifá, y éste le había marcado un Ebo, y como el no tenía los animales para el Ebo, entró en un patio y se los llevó, haciéndose el Ebo.
Al poco tiempo de haberse hecho el Ebo, y con las flechas que le habían sobrado del Ebo, vio un elefante, le tiró y lo mató.
Hecho esto al no poder transportarlo él solo, se fue al pueblo en busca de ayuda.
Pero sucedió que un miembro del Reino pasaba por allí buscando también cazar un elefante, para así quedar como heredero del Trono, vio el elefante muerto, le sacó la flecha, y fue dispuesto a reclamar su derecho al Trono.
Kokoriko, mientras tanto, desconocía lo que estaba pasando, con este personaje, y también desconocía el acuerdo que había tomado su padre respecto al trono.
Caminando por el pueblo, se encontró con Orunmila, el cual le dijo que si no sabía que su padre había ofrecido el Trono a aquel que matara un elefante, y que ya uno se había presentado reclamando el puesto, por la cual kokoriko le contestó que él era el que había matado un elefante y llevó a Orunmila a que lo viera muerto, y fue grande su sorpresa al comprobar que ya le habían sacado la flecha al elefante muerto.
Orunmila lo vio tan apenado, que le dijo mira, a estas flechas yo les saque una parte de las plumas que llevan atrás: coge esta otra, fíjate bien como está, y escóndela en tu cuerpo bajo tus ropas y cuando llegues al Palacio, desafía al impostor, diciéndole que busque entre muchas flechas la que el uso para matar el elefante y que enseñe otra más como esa, y dicho esto, kokoriko le dio las gracias a Orunmila y partió hacia el Palacio.
Cuando llegó al Palacio ya se estaban haciendo los preparativos para anunciar al nuevo heredero al Trono, pero kokoriko llamó al Rey y a los consejeros del Rey y les dijo que era él quien había matado el elefante, y que el otro era un impostor, y que si no le creían el se sometía a una prueba de identificar la flecha, entre cientos de ellas, al oír esto el Rey, dijo que el tenía el derecho de la prueba y kokoriko, demostró que él era el que había matado el elefante, y se le nombró heredero del Trono.

 
El Problema No existe
Un día allí era un hombre con dos piernas y sin zapatos. El hombre shoeless tenía un amigo que sus piernas habían sido amputadas.
El hombre shoeless gritó— hacia fuera a Olodumare: "tengo un problema! No tengo zapatos!"
Olodumare dijo al hombre shoeless: "usted no tiene un problema. Usted puede ir al shoestore y conseguir un par de zapatos. Su amigo no puede ir a un legstore y conseguir un par de piernas. "
MORALEJA: Nunca pierda la perspectiva en sus problemas
El Babalawo y el sacerdote sin conocimiento
Un dia que un Babalao (quien era muy de gran alcance) recorria mas alla de una casa y de un el consider— a un viejo hombre el gritar concluido su caballo. El caballo habia estado llevando todo el alimento para cierta aldea y era casi muerto con el agotamiento.
El Babalao dijo al viejo hombre: "cual es el problema? Porque es usted tan triste?" Y el viejo hombre contest—:"tengo que conseguir a mi aldea traer el alimento a mi gente pero mi caballo pobre es muy enfermo."
Habia segundo Babalao que siguio siempre el primer Babalao alrededor porque el dese— ver lo que el hizo, y aprender todo que el podria sobre su potencia.
De todas formas, de nuevo al viejo hombre y al primer Babalao: El dijo al viejo hombre conseguir un thunderstone asi que el podria solucionar sus problemas con el caballo. El viejo hombre se ejecuto y consiguio lo que habia pedido el primer Babalao que el consiguiera.
El primer Babalao llamo Oronumila y el refran de Olodumare: "por la potencia de Chango, este caballo se volvera a la vida!" Como el dicho estas palabras, el caballo parado respaldo y continuado en su manera de nuevo a la aldea.
El segundo Babalao se ejecuto de nuevo a su aldea que pensaba que ahora el tenia gran potencia espiritual. Pocos minutos mas tarde, el jefe de la aldea vino a su casa que pedia ayuda pues su madre era muy enferma.
El segundo Babalao dijo al jefe: "encuentreme un thunderstone," y el jefe fue tan rapidamente como el podria y lo encontro la piedra que el habia pedido. El Babalao tomo la piedra y llamo Oronumila y Olodumare y golpeo a la madre del jefe en la pista con el thunderstone y le mato.
El jefe creci— muy enojado y matado el segundo Babalao.
MORALEJA: No toda la medicina esta para la misma enfermedad.

 


 

     DE CÓMO SHANGÓ BURLÓ A OGÚN
“Shangó fue el cuarto rey de Oyó. Era muy famoso por su belleza viril: tenía el cabello largo, era fuerte, alto, ágil. Montaba un caballo blanco y usaba pantalones rojos abombachados y chaquetilla corta, como los malés (mandingas). Lo cubría una capa roja y portaba una espada. Ogún, quien era rey en un lugar vecino, lo envidiaba por su belleza viril y su fuerza. Ese sentimiento lo llevó planear matarlo para quitarle su reino.
“Un día que Shangó salió de viaje, Ogún lo esperó en lo alto de un desfiladero. Shangó poseía la doble visión; lo vio de lejos y para burlarse de él, se vistió de mujer y le pasó por delante en su caballo blanco, cubierto con una capa roja y sus largos cabellos al viento.
“Ogún pensó: ¡Si no fuera porque estoy esperando a Shangó para matarlo, conquistaba a esa buena hembra!
“Pasaron las horas, llegó la noche y Ogún continuaba emboscado, acechando el paso de Shangó. Cansado ya de esperar, decidió ir a Oyó y apoderarse del trono. Cuando llegó, encontró a Shangó sentado en su trono y riéndose de él”.

 

DE CÓMO OBATALÁ SE ENTREGÓ A ACAYÚ SOLA
Acayú Solá, el gigante labrador entrado en años, había logrado dominar el río; el construyó, de un enorme árbol, una barca que le permitía cruzarlo mediante el oficio de barquero.
“Una vez llegó a la orilla del río una mujer vestida con amplio sayal, hermosa de rostro y de finos modales, y montó la barca indicándole con un gesto al barquero que la trasladara al otro lado. Agalla, al ver su porte tan distinguido, juzgó prudente no mencionarle cuáles eran las condiciones para realizar su trabajo, y, acomodándola en la barca, echó a andar.
“Cuando arribaron a la orilla, la mujer saltó y comenzó a arreglar pacientemente los pliegues de la saya, sin mirar apenas al barquero. Se está así el espacio de tiempo suficiente para que Agalla Solá reclame su pago.
“- Omordé, págame el tributo.
“La mujer le responde despojándose de su vestido y tendiéndose en la hierba.
“agalla al verse en tal situación, se monta sobre la hembra y la fornica. Después, la mujer dice:
“- Has tenido el alto honor de acostarte con Obatalá.
“Y desaparece dejando al barquero pasmado”.
La maldicion que convirtio al pueblo Yoruba en esclavo
“En Oyó, reinaba el Alafin Aole, principal Obá, rey de reyes de los yorubá. Era déspota y cruel; el pueblo soportaba en silencio, pero el ejército, los ministros y funcionarios de la corte acordaron mandarle una cesta llena de ojos de pájaros, símbolo del rechazo colectivo. Este presente significaba que el rey debía poner fin a su vida. Aole acató la tradición, pero antes de suicidarse lanzó una maldición sobre su pueblo.
“Desde la explanada frente a su palacio, disparó tres flechas: una al sur, otra al oeste y otra al norte y gritó:
“Mi maldición caerá sobre sus cabezas por su deslealtad que sus descendientes pagarán. Sus hijos serán llevados como esclavos en todos los sentidos en que disparé mis flechas.
“¡Mi maldición los perseguirá hasta más allá del mar! ¡Sus esclavos gobernarán sobre ustedes y ustedes se volverán esclavos!
“Luego rompió un plato de barro, ruptura que simboliza la irreversibilidad del destino, y dijo:
“-¡Una calabaza rota quizás pueda pegarse, pero un plato no!
“-¡Así será de irrevocable mi maldición!”
Este dramático patakín nos da una lección mítica del fin del poderío de los yoruba y del trágico destino de este pueblo que en grandes masas fue vendido como esclavo en los mercados de América, principalmente desde fines del siglo XVIII.
 

 

DE CÓMO SHANGÓ Y ELEGUÁ SALVAN A ORULA Y ESTE SE HACE DUEÑO DE IFÁ Y DEL TABLERO PARA ADIVINAR

Orula estuvo enterrado hasta los hombros al amparo de una ceiba, porque nació después de un juramento que hizo Obatalá de no tener más hijos varones.
Al pasar los años, el anciano rey perdía la memoria y la adversidad lo perseguía. Shangó insinuó que el origen de aquellos males era sin dudas el enterramiento de Orula. 
Y que puedo hacer ahora? –preguntó Obatalá- Orula está en manos de Olofi. Yo mismo lo enterré vivo, bajo una ceiba”.
Pero el anciano dios ignoraba que Eleguá lo había seguido y había visto que Orula conservaba la cabeza y los brazos fuera de la tierra; que todos los días su madre, Yemá, le enviaba de comer con Eleguá; que la ceiba lo protegía; que Orula vivía preso por el juramento de Obatalá, la palabra (oro) de su padre.
Eleguá le dijo que había visto a un negro colorado, enterrado hasta los hombros en una ceiba.
Shangó intercedió a favor de Orula: Orula, Babami, tiene la gracia de Olofi en su lengua y en sus ojos y puede poner fin a nuestros males.
Obatalá, con ayuda de Eleguá, buscó a Orula y lo desenterró; cortó un pedazo del tronco de la ceiba e hizo un tablero para adivinar; se lo entregó a su hijo Orula, a quien hizo dueño de Ifá y del tablero”.
 

 

YEMAYÁ SALVA A SU HERMANA OSHÚN
Yemayá sentía un inmenso amor por su hermana Oshún, según nos muestra una leyenda en que Oshún, la bella entre las bellas, era una reina muy rica que presumía de su espléndida figura, de sus joyas, de sus ricos vestidos y de su sedosa y larga cabellera. Pasaba largas horas mirándose al espejo o viendo reflejado su rostro en las claras aguas del río que lleva su nombre, mientras se peinaba y volvía a peinar los largos cabellos que eran su orgullo.
Su reino fue eje de sangrientas guerras de conquistas; a Oshún no le quedó más remedio que huir y abandonarlo todo. A partir de ese momento, grande fue su pobreza y mayor aún los trabajos que pasó. De sus magníficos sólo le quedó uno que de tanto lavarlo y volverlo a lavar en las aguas amarillas del río, tomó ese color; tuvo que vender sus joyas para poder comer; y para colmo, del sufrimiento se le cayó el pelo. Oshún, la bella entre las bellas, se vio de golpe sola, pobre, esclava y en la peor miseria.
Pero Oshún no estaba sola. Como todos los ríos desembocan en el mar y en su fondo vive la hermana mayor de Oshún, Yemayá, la dueña de todas las riquezas del mundo y la persona que más amaba a Oshún sobre la tierra, hasta ella llegaron las lágrimas y quejas de su hermana, arrastradas por el río. Rauda partió Yemayá a tratar de remediar la situación y cuál no sería su sorpresa al encontrar a su querida hermana destruida material y espiritualmente.
“No llores más, Oshún. Tus lágrimas se me clavan en el corazón. Reina fuiste y reina volverás a ser por la gracia de Olofi. De hoy en lo adelante, te pertenecerá todo el oro que se encuentra en las entrañas de la tierra; todos los corales que hay en el fondo del mar serán tuyos para que te adornes con ellos; no volverás a trabajar como las esclavas sino que te sentarás en un trono dorado y te echarás fresco, como corresponde a las reinas, con un abanico de pavo real, animal que es mío, pero que pasará a ser tuyo desde el día de hoy. Y para que no te atormentes más, mira: ves mi cabellera? Recuerdas que ella era mi orgullo, lo mismo que la tuya era para ti? Aquí la tienes. Hazte una peluca con ella para que nadie te vea en ese estado y puedas esperar dignamente hasta que el pelo te crezca”.
Así le dijo Yemayá a su querida hermana Oshún, mientras, que con lágrimas en los ojos, se cortaba, en sacrificio, su frondosa cabellera. Desdde ese día Oshún defiende siempre a las hijas de Yemayá y Yemayá a las de Oshún. Esa es la causa por la cual ni las hijas de Yemayá, ni las de Oshún deben cortarse mucho el pelo.
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